Foto

¿Cuidados paliativos? ¿Sedación?. Algunos conceptos.


El objetivo primero del médico ante un paciente es la curación de su dolencia, pero hay situaciones en las que no está a su alcance. El acto médico busca entonces otros objetivos no menos dignos que la curación, como aliviar los síntomas del enfermo o ayudarle a bien morir.


Es importante precisar el concepto de enfermo terminal, ya que, pese a parecer intuitivo, la práctica demuestra una gran disparidad de criterios a la hora de su aplicación a pacientes concretos.


El diagnóstico de síndrome terminal de enfermedad se produce cuando concurren una enfermedad de evolución progresiva, un pronóstico de supervivencia muy corto, la ineficacia comprobada de los tratamientos disponibles en la situación clínica del enfermo y la pérdida de la esperanza de recuperación.
La Medicina Paliativa, desde la perspectiva del respeto absoluto debido a toda persona y ante los límites terapéuticos de la propia medicina, pasa a controlar entonces los síntomas de la enfermedad terminal, especialmente el dolor, acompañando al enfermo hasta la muerte. Estos cuidados son proporcionados en la actualidad por equipos multidisciplinares de profesionales cualificados.


En muchos casos, los equipos de cuidados paliativos facilitan la presencia del paciente en su domicilio, aportando un beneficio emocional indudable y realzando su dignidad de persona, merecedora de cariño y atención hasta el último momento de su vida. También los que le rodean tienen así ocasión de aprovechar el contacto con realidades cotidianas como la enfermedad o la muerte.


La Sociedad Española de Cuidados Paliativos (SECPAL) en su introducción a la historia de los Cuidados Paliativos y del movimiento Hospice los define como “un tipo especial de cuidados diseñados para proporcionar bienestar o confort y soporte a los pacientes y sus familias en las fases finales de una enfermedad terminal. Los cuidados paliativos procuran conseguir que los pacientes dispongan de los días que les resten conscientes y libres de dolor, con los síntomas bajo control, de tal modo que los últimos días puedan discurrir con dignidad, en su casa o en un lugar lo más parecido posible, rodeados de la gente que les quiere”.


“Los cuidados paliativos ni aceleran ni detienen el proceso de morir. No prolongan la vida ni tampoco aceleran la muerte. Solamente intentan estar presentes y aportar los conocimientos especializados de cuidados médicos y psicológicos, y el soporte emocional y espiritual durante la fase terminal y en un entorno que incluye el hogar, la familia y los amigos. La atención después del fallecimiento es fundamental para los miembros de la familia y algunos amigos. Los voluntarios juegan un rol importante en el soporte de la familia.”
Los enfermos terminales han de recibir siempre los medios terapéuticos ordinarios en su situación clínica. La frontera entre medios ordinarios y
extraordinarios no es algo nítido y perfectamente delimitado, dependiendo en cada caso de múltiples circunstancias. El límite de atención que no puede ser sobrepasado sin atentar directamente contra la vida, es el de la cobertura de las necesidades vitales mínimas, fundamentalmente alimentación e hidratación, así como medicación de uso común.


En determinados casos se plantea la administración de sedantes conocida como sedación terminal. "Se entiende por sedación terminal la administración deliberada de fármacos para producir una disminución suficientemente profunda y previsiblemente irreversible de la conciencia en un paciente cuya muerte se prevé próxima, con la intención de aliviar un sufrimiento físico y/o psicológico inalcanzable con otras medidas y con el consentimiento explícito, implícito o delegado del paciente"

1 El recurrir al consentimiento implícito o delegado cuando el paciente puede conocer la información, quita al moribundo su derecho a afrontar el acto final de su vida: su propia muerte. La familia y el médico suplantan entonces al enfermo y lo despojan del conocimiento de esta decisión.

Salvo circunstancias muy concretas, el verdadero respeto a los derechos del paciente pasa por hacerlo partícipe de las decisiones sobre su cuidado, aunque éstas impliquen una información desagradable.

No es coherente, en un contexto social que exalta la autonomía hasta límites claramente antisociales, secuestrar esa autonomía en uno de los momentos más relevantes de la existencia.


La sedación terminal aplicada cuando su fin sea mitigar el sufrimiento y no busque la provocación intencionada de la muerte, y no haya tratamientos alternativos que consigan los mismos efectos principales sin acortamiento de la vida ni retirada involuntaria de la conciencia, es éticamente aceptable.


La verdadera alternativa a la eutanasia y al encarnizamiento terapéutico es la humanización de la muerte: ayudar al enfermo a vivir lo mejor posible el último periodo de la vida. Es fundamental expresar el apoyo, mejorar el trato y los cuidados, y mantener el compromiso de no abandonarle, tanto por parte del equipo asistencial, como por los familiares y el entorno social.


Dr Manuel Sureda
Especialista en Oncología Médica
Plataforma de Oncología
Hospital Quirónsalud Torrevieja

Comparte la noticia